Lecciones del jardín

Cosecha de mandarinas bebés que ya no son tan bebés.

Cuando los frutos de los frutales empiezan a crecer, son un poco como las personas, que van tomando otra forma.

Pero sin las complicaciones.

¿Será que el amor y los cuidados que les damos desde que los plantamos, el mirar quienes los acechan y protegerlos sin asfixiarlos, el taparlos de las heladas, ayuda en algo a las frutas en las que se van a convertir? Supongo que un poco sí, pero no tanto. Porque la naturaleza y su magia.

¿Será como los cuidados a las personas? Si le damos más o menos en el clavo con el equilibrio de dar, cuidar, soltar, estar, las complicaciones no llegan a complicarse tanto?

Estas mandarinas están en proceso de lo que seguramente van a llegar a ser en unos años.

Pero así como están, ¡ya son tan lindas! Y riquísimas.

Así que; ojalá que sí.

Me quedo con una diferencia: muchas veces la naturaleza se las arregla sola. Si podemos ayudarla, mejor. Las personas dependemos de cómo nos cuidaron y un poco de cómo nos ‘cuidan’ después. Pero lo que decidamos hacer para cuidarnos a nosotros mismos, puede mejorarlo todo. Siempre.

Al final es un poco como la naturaleza y sus autocuidados, ¿no?

Entonces no éramos tan diferentes.

Nota mental: prestar más atención a los procesos de la naturaleza. Copiarnos todo lo que podamos. Por algo dicen que es sabia.

R E S E T por @ximenabeilin ⎮ Recalculando ideas